Aletea al viento
la faz sonriente
de tu rostro altivo
cual desbocada llanura
de granos de trigo
meciéndose al viento;
y con sólo mirarte
me tienes cautivo.


Paseas tu esbelta figura
de formas turgentes
con desafío insultante
que al sentirse mirada
provoca el deseo
de ojos ansiosos
que desean amarte;
ante tanta hermosura
es fácil abandonarse
al fantasías oníricas
que provoca tu talle.


Entrecierro mis ojos
y visiono el instante
de tenerte a mi alcance
de mirar esos ojos
de coger tu cintura
y dejar en tus labios
el perfume de un beso;
de un beso de amante.




José Nuberu

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